VERÓNICA FORQUÉ, DESCANSA EN PAZ

Con la terrible noticia que anunció la muerte de la actriz Verónica Forqué, se pone más que nunca el foco de atención en el problema de la salud mental y del suicidio. Los que me conocéis, también mi alumnado, sabéis que este tema me preocupa… De hecho, sigo muy de cerca los datos que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) y la Organización Mundial de la Salud (OMS)
Vayamos al grano. La depresión es la enfermedad que más bajas laborales provoca, siendo el suicidio la principal causa de muerte no natural en nuestro país. El caso de Verónica Forqué, a pesar de ser mediático e impactante, lamentablemente no es un caso excepcional. En nuestro país se suicida una persona cada dos horas y media. Así de duro y así de real. El suicidio es también la principal causa de muerte en edad adolescente.
Llevo unos veinte años alertando del incremento que están teniendo las muertes causadas por suicidio. También preocupado por la necesidad de recursos humanos y de un enfoque interdisciplinar que atienda el problema. Mi alumnado, debe estar de mí hasta las narices con el temita… Pero bueno, ya lo decía Albert camus: no existe un problema filosófico más serio que el suicidio. Prosigamos, pues…
Bajo mi punto de vista, urge un análisis filosófico que reflexione sobre el modelo de vida que llevamos, la intolerancia al fracaso y la resistencia a pensar. La dichosa pandemia, lo ha complicado todo aún más arrinconando a quienes sufren en soledad. No es casualidad que en el presente curso, haya impartido una conferencia sobre acompañamiento Filosófico y espiritual en el dolor y la muerte para personal sanitario, docentes y personal de cuidados paliativos. Aunque el tabú y el estigma disimulan silenciosamente la tragedia, la realidad se impone a la fuerza. Insisto, urge un nuevo enfoque.
En el programa televisivo Máster Chef Celebrity, vimos a una Verónica Forqué rota. Empezó diciendo: «No tengo buenas noticias. No me encuentro bien, estoy agotada» Y siguió relatando: «He luchado diez semanas, la experiencia de las mejores de mi vida, usted sabe jefe que yo soy muy luchadora y estoy aprendiendo mucho. Qué lástima, siento no poder estar a la altura pero es que no puedo, el cuerpo no puede, no puedo con mi alma. Volveré cuando esté buena» En ocasiones anteriores había confesado también sus problemas de carácter depresivo. Pero fijaros, una mujer cariñosa y educada hasta en sus peores momentos… Y es que una cosa es tener depresión y otra ser violento. En esto, parece que hayamos avanzado aunque algunos titulares se niegan a romper con el estigma: «Asesinado a manos de un enfermo mental» ¿Aún estamos con esas? Los depresivos no son más peligrosos, eso más que reprobado. En realidad, las personas con depresión suelen ser más sensibles a lo que ocurre en su mundo.
Parece evidente que Verónica Forqué se fue porque tenía esa enfermedad silenciosa que tantos otros tienen y que pocos se atreven a reconocer: la depresión. Y la depresión, sigue siendo la gran desconocida, la mal juzgada, la enfermedad más estigmatizada… Os contaré una anécdota. Un día, un señor llamó «vago» a un amigo mío que padece «esquizofrenia» y como consecuencia, tiene una incapacidad permanente. Créanme, casi me lo como, dialécticamente hablando, claro… El estigma, sigue presente.
Por lo que parece, el vecindario alertó de la situación y el Summa acudió de inmediato encontrándose a la actriz muerta en su domicilio de Madrid. Se nos ha ido una dama del cine español, una mujer cariñosa, inteligente, dulce, trabajadora. Una humana que sufría, en silencio, una enfermedad que no entiende de raza, cultura ni clase social; la depresión. Me cabrea que tantas personas se pregunten por el ¿Cómo? Qué más da como fue. Lo realmente importante es que la depresión no es ninguna broma y que hay que ponerse las pilas.
La depresión no es una tristeza o desánimo pasajero, tampoco es un bajón moral producido por una preocupación. No se va saliendo a tomar cañas con los amigos o haciendo el amor. Tampoco es tan fácil como quitártelo de la cabeza, ni se va haciendo un viaje… A veces se trata de conocer la enfermedad y también aprender a convivir con ella. No hay que olvidar la aceptación, la terapia, la medicación, la naturaleza, el deporte, las buenas amistades… Y quién quiera milagros, a Lourdes.
Difícil salir de ella, pero no imposible. La aceptación, en caso de no curarse y valorar otros aspectos de nuestra vida, pueden ser también aspectos a tener en cuenta. Evitar las comparaciones e idealizar menos a los que, según nuestra lente distorsionada, viven a cuerpo de rey. Me alegra pensar que existen asociaciones como obertament, dedicando tiempo a romper con el estigma a través de voluntariado, charlas y tantísimas actividades más.
Hay que acordarse que somos química y los neurotransmisores de nuestro cerebro, también pueden debilitarse. Dicen los estudios en neuropsiquiatría que la serotonina, la dopamina o noradrenalina no siempre se recaptan correctamente en la sinapsis neuronal… Es un problema puramente químico que nada tiene que ver, en contra de lo que muchos piensan, con la voluntad. Toca confiar más en la ciencia, armándonos de coraje pero sin considerar que «querer es poder» A veces se quiere y no se puede…A veces no se puede y no por ello se es menos. Los valores del mercado nos asfixian: no somos superhéroes ni tan siquiera es natural que uno esté motivado y alegre a cualquier hora del día. Somos humanos o animales con logos, sin más. Nacemos, crecemos y morimos. Bueno….y también enfermamos.
Verónica Forqué, una gran actriz y bellísima persona. Su aparición en Máster Chef Celebrity, una anécdota que no debería alterar nuestra visión de lo que fue y lo que ha significado en el mundo del cine: una joya. No creo que se la haya tratado mal, pero considero que la banalidad con la que se trata el problema de la salut mental es asombrante. No está bien tensar las costuras emocionales del que sufre. Aparquemos un poco el espectáculo y escuchemos a los psiquiatras, los psicólogos, los filósofos… Esta cultura del entretenimiento y de la inmediatez nos tiene anestesiados y alienados de aquello más esencial: las personas.

Ánimo a todos y a todas los que tenéis depresión o cualquier tristeza del alma. Contáis con mi apoyo y con mi mirada normalizada hacia vuestra situación. Y por supuesto, que has estado a la altura, Verónica. Enfermaste, amiga Verónica y eso le pasa a cualquier hijo de vecino Descansa en paz y muchas gracias por tu arte y cariño.

Te puede interesar también

Sin comentarios

    Dejar un comentario